No sé si os ha
ocurrido alguna vez o no pero a mi es algo que me ocurre una y otra vez, cuando
intento llevar a cabo un proyecto que me emociona o que tiene muy buena pinta.
De entrada todo va
bien, voy avanzando y en un momento por A o B se tornan las cosas y me toca
parar por obligación.
Aún no me han dado
premio a la persistencia pero deberían. En cuanto que me recompongo y se
suaviza el entorno vuelvo de lleno a meterme en el proyecto, pero… ¡oh sorpresa!
¡Otra vez lo mismo!
Algo se cruza en el
camino y de vuelta una parada obligada.
Me ocurre tantas
veces que es desesperante. Es como estar en la misma “Historia Interminable”
(mi libro favorito) volando con Fujur.