Aún no recuerdo como me dejé engañar (sí, engañar), para
leerme este libro y luego comentarlo con un grupo. Admito que jamás llegué a
realizar comentario alguno pero porque no me dio tiempo a leerme el libro para
la fecha propuesta, aunque hubiese dicho lo que hoy: este libro es una tortura.
La cosa es que es un libro enano (251 páginas) pero según
avanza “la trama” (jajaja trama), te va pareciendo más y más grande y pesa mucho
más (no hablo de kilos sino de toneladas). Vamos que al final parece que el
libro te va comiendo y tú te vas haciendo chiquitita. Eso sí, la tortura hasta
el final, ¡que no se diga que no has podido con un libro!
A pesar de no haber podido comentar a tiempo el libro sí que
iba leyendo los comentarios de ese grupo y… ¡alucinaba!, sobre todo cuando
alguien decía que “era un libro maravilloso con un mundo interior reflejado”.
¡Toma ya!
Cuando leí eso creo que se me desencajó la mandíbula e
incluso llegué a preguntar por privado por el libro a la persona más coherente
en los comentarios que acababa de leer para comprobar que estaba leyendo el
mismo libro. (Vengo despistada de fábrica)
Afortunadamente comprobé que estaba leyéndome el libro
correcto. El resto, a saber si llegaron a ver la portada, me inclino a que no o
que simplemente era debido al babeo que sufrían por la persona que propuso el
libro y les nublaba la lectura. Algo de eso, pero entrar en ciertos detalles
sería otra historia.