Tengo la convicción
de que Scrat y yo somos almas gemelas. Cuando todo parece indicar que lo
tenemos al alcance de la mano e incluso lo tocamos con los dedos, lo abrazamos
y empezamos a descubrir el sabor de las mieles del éxito, se nos cruza el
camino y lo terminamos perdiendo sin saber ni cómo ha ocurrido, sobre todo
cuando parecía llevar el camino correcto.
¡Agarra bien la
bellota Scrat que yo al corazón no lo suelto!

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